«¿Qué vergüenza? ¿En qué momento me convertí en la causa de tanta tristeza? Pensé confundido por unos segundos cuando me dieron esa respuesta al solicitar abrir una línea telefónica.
Entonces recordé que en Colombia y otros países latinoamericanos, pena significa vergüenza en lugar de pena o dolortal como afirma la Real Academia Española y tal como se utiliza en España.
Como yo, varios extranjeros que conozco quedaron muy confundidos cuando escucharon la frase por primera vez.
A muchos de ellos les encanta la expresión. Tal cortesía despierta en ellos ternura.
Otros la odian. Dicen que el colombiano trabaja como comodín para pedir todo tipo de favores u ofrecer cualquier negativa.
Y es que el “qué lástima por ti” no siempre viene de la mejor noticia, sobre todo a nivel burocrático.
“Qué lástima para usted, señor Cueto, pero sin tarjeta de extranjería” –vale nota aparte la tarjeta feliz—“no podemos abrirle una cuenta bancaria, instalarle internet en casa ni crearle un plan telefónico”.
Como cubano y español, acostumbrados a un lenguaje más directo y contundente, la frase despierta en mí bondad e impaciencia según el contexto.
Como periodista me da curiosidad. en qué medida refleja parte de la historia y cultura de Colombia.
Varios lingüistas me dijeron esto.
Una “estrategia pragmática” para comunicar
Gloria Viviana Nieto, del Instituto Caro y Cuervo, centro de filología y lingüística líder en Colombia, reitera que el significado de vergüenza como vergüenza no es excluyente y que también se da en otros países latinoamericanos.
“La particularidad en Colombia es que el uso del ‘tú’ es mucho más marcadoaunque en las regiones donde nos llamamos decimos ‘que pena contigo’, donde en voz decimos ‘que pena contigo’ e incluso seguimos usando ‘que pena con sumercé’”, explica Nieto a BBC Mundo .
Nieto y otros expertos coinciden en que se trata de una “estrategia pragmática” de comunicación que busca varias intenciones.
Por un lado, «acercarse, reducir la tensión o llamar la atención“, enumera la lingüista Adriana Ortiz de la Universidad de Antioquia para BBC Mundo.
Ortiz dice que es muy común ante una procedimiento burocrático: “Cuando llegas a una oficina, hablas con un funcionario y le dices ‘joven, qué lástima por ti, pero ¿puedes explicarme dónde debo entregar estos documentos’”?
Lirian Astrid, de la Universidad del Valle en Cali, agrega que también se utiliza como precedente para noticias negativas, negar un favor, disculparse o expresar timidez.
“En definitiva, se utiliza en situaciones simples y complejas: ‘qué lástima por ti, pero se me acabó el café’ o ‘qué lástima por ti, pero esta vez no te pagamos el salario’. Es una fórmula que nos ayuda a ser condescendientes“dice Nieto.
¿Qué dice de los colombianos?
En un país de 50 millones de habitantes distribuidos entre sierras, costas, llanuras, desiertos y selvas, es imposible dar una conferencia sobre cómo una simple frase puede reflejar la idiosincrasia colombiana.
Pero los lingüistas consultados por BBC Mundo ven ciertos rasgos inequívocos.
«Los colombianos somos especialmente corteses. Si te fijas, muchas veces saludamos con hasta tres frases en una misma frase: ‘Hola. ¿Cómo estás? ¿Qué has hecho?’ Puede resultar muy extraño para un extranjero y puede dudar entre cuál de todas las preguntas responder”, afirma Ortiz.
El experto dice que esta cortesía verbal puede provenir de la Gran influencia de la Iglesia católica en Colombia.

“Como producto de esta tradición, desde casa se nos insiste en los buenos modales desde pequeños, respetar la autoridad, dar las gracias, saludar siempre al entrar a un lugar. Los tiempos cambian, pero esa cultura educada sigue latente”.
Otra explicación, dice Astrid, es una especie de servilismo en el habla que puede ser heredado del período colonial y que se refleja en otras frases comunes como “Quedo a sus ordenes para lo que necesiten.”
El experto también comenta sobre la influencia indígena en varias de estas formas lingüísticas, que entran en la categoría de “expresiones atenuantes”.
“Se ha estudiado mucho la influencia indígena en nuestro español, especialmente en el uso de diminutivos, atenuaciones y desvíos lingüísticos”, afirma Astrid.
“Y esto se nota cuando hacemos una petición, pedimos un favor o nos disculpamos”, añade el experto.
“Una necesidad frente a la hostilidad”
Al contrario del también emblemático ‘sumercé’, que se sigue utilizando en algunas partes de Colombia como un ejemplo más de servilismo y respeto Hacia la jerarquía desde la época colonial, definir cuándo se empezó a utilizar ‘qué lástima por ti’ es más complicado.
Es una fórmula de lenguaje oral que evolucionó con el tiempo y carece de referencias escritas.
En el libro de 1872 Notas críticas sobre la lengua bogotana de Rufino José Cuervo, uno de los más veteranos en lengua colombiana, no hay menciones de “qué pena contigo”.
A un extranjero le puede parecer una frase casi anacrónica y le sorprenderá que se siga utilizando con tanta frecuencia hasta el día de hoy.

Como hispanoamericano, Me conmueve que en Colombia prevalezca este alto nivel de cortesía al hablaren el caso del ‘tú’ incluso entre amigos cercanos y familiares, mucho más marcado que en mi Cuba natal, donde el ‘tú’ sólo se dirige al extraño o al anciano.
El lingüista Nieto se lanza con una interesante teoría.
“Me atrevo a afirmar que debemos ser corteses verbalmente debido a la realidad tan hostil que vivimos en Colombia”.
“También somos muy eufemísticos. Decimos que una persona perdió la vida o que se la quitaron, en lugar de decir que se suicidó o que la mataron”, dice el experto.
Mientras el actual gobierno de Gustavo Petro negocia con diversos grupos armados para poner fin al conflicto que desangra a Colombia desde hace más de medio siglo, la organización Indepaz reportó 93 masacres con 300 víctimas en 2023.
Es una de las tantas contradicciones sobre Colombia sobre las que me advierten mis antecesores en esta corresponsalía.
Un país capaz de cautivarte con cortesía y sacudirte con violencia.

